"Los inicios de Javier
como cocinero se remontan al año 1996 en la taberna mallorquina
de su tío Antontxu (La Bodega Santurce). El verano del 2015, cierra
la Bodega Santurce 53 años después
de su apertura, y ese mismo año, Javier y su hermano Paco abren
La Raquetista, en homenaje a la bodega y a la historia de jugadores y
jugadoras de pelota vasca en su familia materna: bisabuelo, abuela, tíos… Bilbao,
Barcelona, Madrid, Mallorca, La Habana, Tijuana, Miami, Milán,
Alejandría o Manila, fueron algunas de las ciudades donde jugaron
y vivieron. La cocina de La Raquetista es una cocina que proviene
de la tradición
familiar pero que viaja como viajaron sus antepasados, con la cesta y
la raqueta en la maleta, una cocina con sentido, alma y amor."
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 45,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado cerca del Retiro.
La Cofradía Club del Tragón ya ha visitado otros
restaurantes cercanos en la zona, de los cuales siguen abiertos:
La Monteria (cena 252),
La Castela (cenas 232 y 406),
Vinos de Bellota (cena 374),
Arzábal (cena 256)
y La Catapa (cena 353).
Las cañas: Sólo se tomó una
cerveza en el restaurante, pues habíamos tomado cervezas
en un local cercano antes.
Ponen para acompañar un cuenco con
queso en cubitos, acompañado de unos picos de pan. La
cobran a 2,20 €.
Nombre: La Raquetista, como se dijo
en la presentación, se pone "en homenaje a la historia de
jugadores y jugadoras de pelota vasca en su familia materna".
Carta
en la web: Si, sin fotos y con precios. Se
puede descargar desde la web.
Carta de
vinos en la web: Si, con precios. Se puede
descargar desde la web.
Local: Está situado cerca del parque de
El Retiro en una zona donde abundan los restaurantes. La fachada
está pintada de blanco y con unas marcas en negro
que simulan una cancha de pelota vasca. Presenta dos aberturas al
exterior, la de la izquierda es un ventanal con el marco negro y
la de la
derecha es la puerta de entrada, de cristal y con el marco
semejante al de la ventana. Ambas llevan por encima un toldo negro
con el nombre del restaurante en blanco. El local es pequeño,
al entrar nos encontramos con una pequeña barra y luego con
el comedor con sólo
cinco mesas. Las paredes están divididas en dos, la parte
inferior presenta un color gris oscuro mientras la superior es de
color gris claro y algunas tienen
unos salientes a modo de maceteros con plantas. La decoración
es minimalista. El techo está pintado de negro, tiene difusores
sonoros y los focos que proporcionan una iluminación que es
escasa. El suelo es de madera barnizada en color claro. En una de
las paredes
hay
un cristal desde el que se ve el bar. En otra un
sofá,
que va de pared a pared,
y que está tapizado
en tela
gris
oscura
del mismo color que la parte baja de la pared. Delante del sillón
corrido hay dos de las cinco mesas. Estas son rectangulares con capacidad
para cuatro personas. Las sillas son modernas, con patas de madera
de color claro, respaldo y asiento de una sola pieza de material
plástico. El color es semejante al sillón y la parte
baja de las paredes. La vajilla es moderna y variada, alguna clásica
con el nombre del local en el ala del plato. Usan
copas para la cerveza
o el vino y vasos de color gris para el agua.
Comensales: Tres de la Cofradía.
Raúl,
Ricardo y Justo. Faltaron Carlos, Antonio Arnaiz, Antonio de la Poza
y Antonio Ávila.
Pan: Ponen una cesta de pan rustico casero. Junto con
el aperitivo lo cobran a 2,00 € por comensal.
Aperitivo:
Gazpacho de remolacha: Lo sirven en tres vasitos que trsen sobre una
superficie de pizarra. Estaban muy ricos.
A compartir:
Gilda de
anchoa y boquerón: Las
sirven en un plato llano. Se componían, cada una, de dos
aceitunas, un trozo de anchoa, otro de boquerón en vinagre y tres trozos
de piparras en
vinagre. Estaban buenas. Se pidieron tres gildas, una para cada comensal. La
gilda
la cobran a 2,80
€.
Ceviche
Thai de langostinos y corvina: Lo
sirven en un plato hondo. Además de langostinos y corvina,
lleva leche de coco, cilantro, lima, choclo,
pimientos, rojo y verde y tal vez algún trozo de anacardo. Gustó mucho
y nos pareció de sabor muy original por el aporte de la leche de coco.
Se pidió un plato a 16,00 €.
Buñuelos
de bacalao con salsa vizcaína: Lo
sirven en un plato llano. En el fondo, sobre una salsa vizcaína
espesa, se sitúan seis buñuelos de bacalao. Estaban
ricos. Para uno de los
comensales los buñuelos estaban deliciosos y le pareció evitable
que estuviesen
impregnados de una salsa de tomate picante con una presencia excesiva al ocupar
al completo el fondo del plato y ocultar el sabor de los buñuelos. Se
pidió un plato a 16,00 €. Cada buñuelo,
con su salsa, sale a 2,67 €.
Pulpo laminado,
parmentier de fabes y pimentón: Lo sirven en un
plato llano. El pulpo, asado y en finas rodajas, se coloca sobre
el puré de fabes y se le pone por encima abundante pimentón.
Gustó,
si bien más a
dos que al tercer comensal, el cual comentó que lleva una salsa, puré
con
pimentón, demasiado
picante
que a su entender le daba un aspecto poco apetecible y también
ocultaba el
sabor del pulpo. Se
pidió un plato a 18,00 €.
Principales:
Sapito
asado en salsa pil pil: No figura en la carta. Lo sirven
en una fuente blanca. El rape va cubierto por el pil pil con sus ajitos
fritos. A un lado se acompaña con tomate, patata cocida y tirabeques.
La ración es para dos personas, pero la pedimos para los tres.
La camarera que nos atendió nos la
dió ya servida en los tres platos. Estaba muy rico. Se pidió una
ración para
compartir
a 50,00 €.
Postres:
Crema de limón
quemada con praliné de pistacho: La
sirven en un plato hondo. La crema está en el fondo, con la
superficie quemada como se hace con la crema catalana. Alrededor del
plato, en el labio, entre el ala y el fondo,
se sitúa el caramelo de pistacho. Muy rico y además
novedoso, algo
diferente. Se pidió un plato a 7,00 €.
Tarta de chocolate,
galleta y dulce de leche, helado
de avellana: La
sirven en una fuente alargada. La tarta, en forma cúbica, está dividida
en dos porciones, una alta y otra baja sobre la que se sitúa
la bola de helado de avellana. Muy buena. Gustó mucho. Se pidió un
plato a 7,00 €.
Helado de Bayleys y
avellana: Lo
sirven en un plato hondo con azúcar glas por encima. Son dos bolas,
cada una de un sabor. No figura como tal en la carta, sino que es
producto
de que uno de los comensales indicó si le podían servir dos bolas
de los helados que
figuran en diversos postres. Muy rico el de avellana, mientras que el de Bayleys
no estaba mal, pero tenía poco sabor. Se pidió un plato a 5,75 €.
Cafés
e infusiones:
No se tomaron.
Vino:
El pájaro
rojo: Vino
tinto crianza 2023, con denominación de origen del Bierzo.
Embotellado por bodegas Losada Vinos de Finca (https://losadavinosdefinca.es/vinos/el-pajaro-rojo/).
Vino elaborado a partir de la variedad mencía procedente de cepas viejas
entre
30 y 40 años, seleccionada de las zonas más frescas, buscando un
vino juvenil, afrutado, que muestre la variedad y el terruño en su máxima
esencia. Nos gustó mucho. Tomamos una botella a 24,00 €. El
precio aproximado en la calle es de 10,00 €, por lo que
el restaurante lo cobra aproximadamente un 140% más
caro que el precio de venta al público en un comercio.
Copas: No invitan a chupitos.
Servicio: El servicio es profesional. Estuvimos bien
servidos y con conocimiento de los
platos servidos y dispuestos a aclarar nuestras dudas o nuestras preguntas sobre
otros. Nos sentaron en una mesa correcta y suficiente para cuatro
personas, siendo
solamente tres los comensales.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, 134,15 €, el 82,2% son de la comida y
29,00 €,
el 17,8% de la bebida.
La carta y la factura: Los precios en ambas coinciden
y contienen el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Servicio profesional. Mesa apropiada
para los tres comensales La comida gustó.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.