"Saborea una experiencia gastronómica única. Desde
nuestros inicios apostamos por platos tradicionales y vanguardistas,
elaborados cuidadosamente con
productos frescos de alta calidad, en un ambiente acogedor y familiar
en Madrid. El sabor está más cerca de lo que crees.
Estamos en Ciudad Lineal, muy cerca de Arturo Soria. Si buscas un restaurante
tranquilo donde disfrutar de buena comida, productos de calidad y un
trato cercano, te esperamos con los sabores de siempre y el ambiente
que nos gusta compartir. Una selección de platos elaborados con
pasión y calidad."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
2013
Propietario:
Chef:
Cipriano Crespo
Director y maître:
Esteban García Martín
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 40,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado fuera de la almendra
central de Madrid pero muy cerca de la M-30. La Cofradía Club
del Tragón
no ha visitado otros restaurantes cercanos en esta zona.
Las cañas: Tomamos unas cervezas en la
terraza externa, que está equipada con mesas altas y taburetes.
Nos
pusieron con ellas almendras y aceitunas gordal sin hueso. No las cobraron, fue
invitación de la casa.
Nombre: El Pitaco, según la R.A.E.,
es el tallo herbáceo y sin hojas de la pita. El logo del restaurante
representa la planta en floración.
Carta
en la web: Si, sin fotos y sin precios. No se
puede descargar desde la web.
Carta de
vinos en la web: No tiene.
Local: Está situado en los bajos de una
torre de viviendas. Se accede al recinto mediante una verja y
tras subir unos escalones llagamos a una pequeña terraza delante
de la puerta de entrada al establecimiento. La fachada no está situada
en el mismo plano sino que tiene varias esquinas adaptándose a la
estructura del edificio. Las paredes externas están pintadas
en color
rosa. Hay ventanas de forma rectangular acabadas superiormente
en un arco de medio punto. Están protegidas por rejas metálicas
y llegan a medio metro del suelo. La puerta
de entrada, a la
izquierda en una de las paredes, es de madera barnizada en tonos
oscuros y tiene forma similar a la de las ventanas. A la derecha
hay un cuadro
de tamaño similar a puerta, de color marrón parecido
a esta y con la silueta de un pitaco en color claro. Entre ambas
una placa con el nombre del restaurante, la carta y una luz que los
ilumina. Una vez dentro el local presenta un ambiente clásico
y rústico. Las paredes están pintadas en blanco, también
hay alguna en la que se visualizan los ladrillos. A media altura
tienen un zócalo
de color beige claro para protegerlas del roce con las sillas. El
techo es de color blanco y tiene unos paneles
para amortiguar el ruido. El suelo es de losetas catalanas de color
barro en dos tonos y con llagas anchas y oscuras. La iluminación
procede de focos en el techo. La decoración es austera y funcional.
Las paredes se decoran con cuadros en blanco y negro o color de escenas
madrileñas. Las sillas son las típicas de un salón
de casa de los años 80 o 90, de madera, con formas redondeadas,
asiento acolchado y barnizadas en tonos oscuros. Las mesas son cuadradas,
rectangulares
y alguna ovalada. Nos sentaron en una de ese tipo, bastante amplia,
adecuada tanto para cuatro como para cinco
personas, que era lo que primero habíamos dicho en la reserva. Llevan
un bajomantel amarillo y por encima el mantel blanco, al igual que las servilletas.
La vajilla
es moderna y blanca, salvo alguna excepción. Ponen copas para
el vino y vasos a juego, en forma de copa sin pie, para el agua.
El
local estaba casi lleno.
Comensales: Cuatro de la Cofradía Club del Tragón.
Raúl,
Justo, Antonio Arnaiz y Antonio de la Poza. Faltaron Carlos,
Ricardo y Antonio Ávila.
Pan: Ponen trozos de una barra grande. Estaba bien.
Junto con el aperitivo lo cobran a 2,85 € por comensal.
Aperitivo:
Croquetas y chistorra: Consiste en dos croquetas y
dos porciones de chistorra por comensal. Las croquetas bien, sin más
para algunos, y para otro muy normalitas. La chistorra muy buena.
A compartir:
Carpaccio
de Foie: Es un plato fuera de carta. Lo presentan en un
plato llano. Son láminas
muy finas, unas sobre otras simulando una flor. En el centro unas
hojas
vegetales terminan la decoración. Está macerado
al Oporto, cubierto por salsa y viene con lascas de jamón
de pato, vinagre de
frambuesas y acompañado de un plato con panecillos tostados. Para dos
comensales estuvo muy bueno y diferente a lo normal que ponen en otros lados
y
para
los otros dos, entre
bien y ni fu ni fa. Se pidió una ración a
23 €.
Tarrina
de codillo: Es un plato fuera de carta. Lo sirven
en un plato llano. A un lado un bloque rectangular de la terrina
de codillo. A otro, un
timbal de encurtidos coronado por un poco de
salsa rosa. Lleva también dos mayonesas,
una de de jalapeños
y otra
de alga Tatami y un goteo de una salsa de aceite. A dos les gustó mucho,
indicaron que estaba
muy bien, los otros que bien.
Se pidió un plato a 18,00 €.
Principales:
Sapito al
horno: Lo presentan en un plato llano. El rape lleva por
encima una salsa de ajos y viene acompañado de un par de
pequeñas
patatas cocidas. Un comensal opina
que estaba
bueno y dos que estaba
muy bueno (lo probó un tercer comensal).
La ración es para dos personas. Se pidió una
ración para
compartir
a 58,00 €, cada comensal toca a 29,00 €.
Bonito con
tomate: Es un plato fuera de carta. Lo sirven en un plato
llano. Es una pequeña
porción
de pescado cubierto por la salsa de tomate y un poco de perejil picado.
Bien, muy rico, el bonito y en su punto y bien, sin más,
la
salsa de tomate. Se pidió media ración a 13,00 €.
Merluza
a la parrilla con salsa bilbaína: Es un
plato fuera de carta. Para la merluza ofrecen varias formas de hacerla
y el comensal optó por
elaboración a la parrilla con salsa bilbaína y patatas panadera.
La sirven en un plato llano, con una patata cocida, no panadera, y la salsa por
encima. Estaba entre bien y muy bien. La ración sale a
28 €.
Postres:
Helado de turrón
y de yogur con grosellas: Son helados
hechos por unas monjas de
Villacastín que les sirven al restaurante. Son dos bolas, cada una de
un sabor, los mismos para los dos comensales. Vienen servidas
en
un
bol, y los sabores fueron elegidos de entre las cuatro
opciones
ofrecidas. Un
comensal opina que estaban bien los dos sabores mientras que el otro dice que
ambos están muy buenos. Se pidieron dos postres, cada uno
sale a 7,00 €.
Milhojas: Lo sirven en un plato
llano. Es un hojaldre de tres capas. Entre la base y la segunda capa
lleva nata y entre esta y la cubierta vainilla.
Estaba muy bien, gustó mucho a los dos comensales que los pidieron. Fueron
dos
pasteles,
cada
uno
sale a 6,00 €.
Cafés
e infusiones:
No se tomaron, sin embargo, de parte de la casa, nos trajeron
un plato con tejas almendradas, realizadas directamente
por el dueño del restaurante, según manifestó él
mismo.
Vino:
Luis Cañas crianza
2021: Vino tinto con D.O. de origen Rioja,
de bodegas Luis Cañas (https://www.luiscanas.com).
Elaborado con uvas de la variedad Graciano, Tempranillo y Garnacha.
Estaba bien. Pedimos una botella a 21,00 €. El precio aproximado
de venta al público en una tienda es de 12,00 € la botella,
por lo que el restaurante lo vende aproximadamente un 75% más
caro que el precio de venta al público en un comercio. Este
vino lo tomamos en La Taberna de Liria, cena Nº 74 en
1996, en La Misión, cena Nº 83 en
1997, en Faisandé, cena Nº 169 en
2004, en Sandó, cena Nº 267,
en 2012, en Ampudia, cena Nº 315 en
2016, en Sazadón, cena Nº 370 en
2021 y en Castizo, cena Nº 375 en
2021. También, uno de los
comensales, se tomó una copa de vino blanco
de uva Alvariño, Marqués de Vizhoja, a 4,25 € y que estaba
bien.
Copas: Por parte de la casa, nos ofrecen licores. Solo
dos comensales quisieron. Uno tomó Limoncello y otro crema de orujo.
Sirvieron no solo un vaso pequeño, sino
que dejaron la botella y
la frasca, respectivamente, por si queríamos repetir. No repetimos.
Servicio: El servicio es muy atento y profesional. El
trato del personal del restaurante fue exquisito y, probablemente, con
más atenciones por parte
del local de lo que es normal, al conocer Esteban, el dueño del restaurante,
a uno de los comensales
que había estado en El Pitaco muchas veces.
Descuentos: No
hubo. Pero no nos cobraron las cañas previas a la comida. Se
lo manifestamos al dueño del restaurante y dijo
que eran invitación de la casa, en atención al comensal que conocía.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, 197,97 €, el 87,5% son de la comida y
28,25 €,
el 12,5% de la bebida.
La carta y la factura: La carta en la web viene sin
precios pero coincide con la que hay a la entrada del restaurante. La
mayoría de los platos que se pidieron estaban fuera de carta por lo que
no se pueden comparar con los de la factura. Los precios de la carta,
aunque lo advierte, no contienen el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Servicio muy atento y profesional.
Mesa apropiada para los cuatro comensales La comida gustó. Precios
en la carta de la web sin I.V.A.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.