Cocina mediterránea con platos elaborados.
Pretenden destacar el sabor de los platos con el mejor producto del mercado.
Entre sus platos se pueden degustar las croquetas de choco con alioli suave,
milhojas de foie y cecina con crema de mango y reducción de Módena,
tataki de atún rojo
con verduritas encurtidas, los ravioli de pato con puré de patata
trufado y salsa de Cassis, el kefta de cordero con
mollete salsa de yogur y manzana verde y el arroz meloso de
pato, alcachofas y jengibre al Oporto.
Fundado en:
Septiembre de 2010
Chef:
Alfonso Sánchez
Carta de vinos:
Juancho Asenjo
Interiorismo:
Ignacio García de Vinuesa y Juan Sobrino.
Los hermanos Infante forman parte
de una familia dedicada a la hostelería, además de Brookei,
también regentan el restaurante Negro de Anglona. El padre fue el fundador
de Pizza Jardín, y junto con otros socios, regenta los restaurantes
Samarkanda y La Leyenda.
El precio medio estimado por persona
en la fecha de la cena es de 35 €.
COMENTARIOS:
Las cañas: Las tomamos
en el bar de enfrente, "Asador del Norte", donde nos reunimos
todos, excepto Carlos. Aperitivos contundentes. En total la factura
no llegó a 11 €.
Nombre: Brookei
es la denominación científica del halcón peregrino
y se debe a la afición por la cetrería de uno de los dueños.
La silueta del ave aparece como identificativo del local.
Carta
en la web: No.
Carta de
vinos en la web: No.
Entorno: Chamberí. Otra
de las zonas de concentración de restaurantes de Madrid y por
tanto de difícil aparcamiento. El metro Ríos Rosas el más
cercano.
Local: Ya ha sido visitado por la Cofradía Club
del Tragón en abril de 2002, en la cena Nº 146,
cuando lo ocupaba el restaurante La Cava Real y también en enero
de 2009, en la cena Nº 226, cuando
estaba el restaurante Diablo Mundo.
La fachada es, o aparenta ser de mármol blanco, con la puerta
de entrada de cristal desplazada a la derecha. En la parte frontal
más ancha, al lado izquierdo, se encuentra, enmarcado sobre
fondo negro, el nombre del local. Al otro lado, solo queda espacio
para un pequeño tablón de anuncios donde se muestra
la carta. Una vez dentro se aprecia un gran salón rectangular
diáfano, de doble altura en su parte central. En frente se
ve la segunda planta a modo de terraza sobre el comedor principal
que se accede por las escaleras situadas a la izquierda. Al otro
lado, antes de una pequeña barra que sirve de caja, está la
bajada a los servicios y la subida a un reservado sobre la entrada.
El restaurante está decorado en tonos claros. Paredes de color
entre gris y beige en las que se exponen cuadros. El suelo de la
planta baja es de moqueta marrón y el techo a franjas beige
y marrones. El piso de la superior es de parquet, pintado de negro,
el mismo color que el techo. La iluminación de la zona central
se realiza mediante lámparas en forma de dos cilindros concéntricos,
de color amarillo, desplazados verticalmente, solido el interior
y de flecos el otro situado más bajo. Hay luces dedicadas
a los cuadros, pero se encuentran apagadas. El resto del alumbrado
se realiza mediante halógenos de forma correcta. Los laterales
y el fondo están ocupados por un sillón corrido, tapizado
de en fondo negro con figuras blancas. Las mesas son cuadradas en
su mayoría y se acomodan al sofá de la pared. Esta
forma de situar las mesas es más rentable a la hora de aprovechar
el espacio, pero supone una incomodidad al cliente en dos sentidos,
por una parte si un comensal situado en el centro tiene que salir,
molesta a sus compañeros, por otra parte el servicio de los
platos a las persona que ocupan el sillón se realiza por encima
de la mesa molestando a los que están sentados en las sillas.
En consecuencia rebajan la categoría del local. Las sillas
de madera y tapizadas en tonos marrones. Nos situaron en el salón
superior, en una mesa rectangular, sofá y cuatro sillas. Nada
más situarnos el sillón se desplomó requiriendo
la intervención de los camareros. Mantel y servilletas blancas.
Copas para agua y vino. Vajilla blanca moderna para todos los platos
salvo el de cochinillo. La cubertería moderna con cuchillos
minúsculos. Hay música de fondo.
Comensales:
Siete.
Raúl, Ricardo, Antonio Arnáiz, Justo, Carlos, Antonio de
la Poza y Antonio Ávila. Solo faltó Paco. Carlos se olvidó de
la cena y llegó a las once y cuarto.
Pan: Variado, se podía elegir de tres tipos:
centeno, hogaza o de aceite. Junto con el aperitivo a 2,00 € por
comensal.
Aperitivo: Se les olvidó servirlo. Al parecer era
algo que servían en unos vasitos.
Para compartir:
Milhojas de
foie y cecina con crema de mango y reducción de Módena: Se
presenta en bandeja blanca, sobre fondo de crema una porción
de milhojas acompañada de seis piezas de picatostes. El pan
tostado, blando y con sabor dulce muy bueno. El milhojas exquisito,
buenísimo muy conseguida
la mezcla de sabores. Se pidieron dos raciones
a 14,50 € cada
una.
Croquetas de choco
con alioli suave:
Media docena de croquetas en una bandeja blanca rectangular. Ordenadas
una junto a otra sobre una línea sinusoide de alioli y tocadas por
un punto de la misma salsa. Aparentemente, el color oscuro de las croquetas,
te dan la sensación de que van a estar quemadas, pero nada más
lejos de la realidad, al partirlas y verlas descubres que por dentro
son
de color negro. Muy buenas, blandas y cremosas, en su punto. Sabor
agradable
distinto
a las demás. Quizás algo más de alioli vendría
bien para apreciarlo. Se pidió un plato. Cada croqueta a 1,58 €,
la ración a 9,50 €.
Langostinos en tempura fina con salsa
de mostaza kona karshi y shichimi togarashi ligeramente picante: Se
presentan en plato hondo, abajo el repollo, sobre este los langostinos
y encima unas huevas, tipo caviar rojo (no se a qué parte del nombre
corresponde). Los langostinos, en trozos rebozados, normal,
aunque el conjunto con el repollo, frito, crujiente, y algo picante,
está muy
bueno.
Se pidieron dos raciones
a 13,50 € cada una.
Steak tartar de toro de lidia
con huevo de trufa: Se
presenta en un plato, en el centro la carne picada y encima la yema
de huevo, salpicado todo de especias. Se acompaña con unas obleas
de pan. La carne buena, muy especiada y algo
picante. Se pidió una ración
a 21,50 €.
Segundos platos:
Merluza confitada
en aceite de hierba Luisa y Módena con vinagreta
de tomarte y melocotón:
Se muestra en el centro una pequeña porción de merluza
y sobre ella, en forma de daditos, los trozos de melocotón.
El fondo del plato está decorado con una espiral de crema de
aceitunas que le da un fuerte olor al plato. La merluza sola
está un poco sosa,
junto con el melocotón, mejora. Se pidieron dos. El plato sale
a 18,50 €.
Solomillo de
buey a la plancha con salsa strogonoff y boletus edulis: Se
presenta, en plato llano, un pequeño solomillo con sal gorda
encima y acompañado de uno o dos trozos de boletus. La salsa
cubre parte de la carne y del plato. Hubo confusión a la hora
de servir los solomillos y los comensales los tomaron a un punto diferente
del solicitado. Hubo
a quien gustó y a quien no. Incluso se dudó si la carne
era de buey o de vaca vieja. Se pidieron cuatro platos, cada uno
a 20,50 €.
Cochinillo
confitado con pockchoy, rukula y enoki salteados: Se sirve
en un plato especial de color negro. Al fondo la salsa, encima la
pieza de cochinillo y sobre este las setas enoki salteadas. El cochinillo
está mucho mejor y más suave que cocinado del modo clásico
pero pierde sabor. No está mal.
Se pidió una
ración a 18,50 €.
Postres:
Tarta de chocolate: En
plato blanco cruzado por polvos de chocolate y sobre un brochazo de
lo mismo, una porción cuadrada de tarta y sobre esta dos semi-bolas
de helado. Parecida a un
"browni",
las
hay mejores.
Se pidieron dos, cada una a 6,00 €.
Soufflé de
chocolate con sorbete de cereza: Se
sirve en un plato llano, también cruzado por chocolate espolvoreado y
con brochazo. En el centro el soufflé y sobre él el sorbete de cereza.
Muy bueno el sorbete, no tanto el soufflé al ser de chocolate amargo.
Se pidieron dos a 7,00 € cada uno..
Quesada Lázaro
con sopa de frutos rojos y amaretto: Igualmente se decora
el plato con polvos de chocolate aunque aquí no se da el brochazo.
Una porción de quesada casera y una cucharada de helado. Se
ve que no quedaba sopa de frutos rojos y amaretto y sin preguntar lo
sustituyen
por un helado. La quesada, quitando la parte superior e inferior que
estaba quemada, muy buena, con sabor de queso fuerte. El helado, de
leche merengada bueno.
Se pidieron dos a 6,00 € cada uno.
Helado artesano: En
una copa dos semi-bolas de helado de dos sabores. Uno de ellos de cereza,
pero ambos fuertes. Se pidió una copa a 6,00 €.
Cafés
o infusiones: Se
pidieron tres cafés descafeinados cortados de máquina y un cortado
a 2,00 € cada
uno. También tres infusiones, algo más caras, a 2,50 € cada
una.
Vino:
Viña
Salceda: Vino tinto crianza 2007, con D. O. Rioja de las bodegas
del mismo nombre, (www.vinasalceda.es).
Gustó. Tomamos tres botellas a 18,50 € cada una. Precio
en la calle 6,45 €.
Copas: No
invitaron a chupitos. Algunos decidieron, después de haber pedido
la cuenta, tomar unas copas, ya que vieron que en una mesa cercana las
pusieron con infusiones y cierta parafernalia, reloj de arena incluido.
Sirvieron dos de Ron Havana 7, a 8 € cada uno, una ginebra Tanqueray
con tónica a 7,50 € y otra ginebra Tanqueray Ten Infusión
con tónica a 11,00 €. Esta última, consiste en un
gin-tonic con infusión y pese a la expectativa, la trajeron ya
preparada.
Servicio: Pésimo. Con retraso al comienzo, más
de veinticinco minutos, pese a informar que el comensal que faltaba se
iba a retrasar y queríamos empezar sin esperarlo. Faltaban al
menos dos platos de la carta. Una vez atendidos, los primeros platos
los sirvieron adecuadamente hasta la llegada del steack tartar, que se
retrasaron otro tanto de nuevo. Con los segundos llegaron los problemas,
el camarero que traía de la cocina los platos de buey, que no
era la chica que nos servía, no sabía a quién servírselo
y preguntaba en función de lo poco o muy hecho que estaba el solomillo.
Aun así, no acertó con los platos. La mayoría, después
de probarlo, aceptaron el punto de la carne, aunque no fuera el deseado
y se devolvió solo uno que, por pasado, no agradó al comensal.
Hubo de otro gran tiempo muerto de más de veinte minutos entre
el postre y el café. Al recibir la factura comprobamos que no
nos habían servido aperitivo. Informamos de los retrasos y olvidos
al maître y este se disculpó equivocadamente, con una sonrisa
en la boca, quizás, por su poca experiencia y para atenuar el
incidente. Su gesto no gustó a un comensal que se lo recriminó.
La respuesta fue reiterar que solo podía disculparse y se marchó.
No supo reaccionar. Otro detalle que no gustó del servicio fue
a la hora de retirar las copas de vino. El camarero, pidió permiso
para retirarlas y metió la bandeja que sostenía en la mano
entre dos comensales, teniendo estos que esperar torcidos hasta que terminara
de recogerlas. Lo lógico sería dejar la bandeja fuera y
solo extender el brazo para recoger las copas evitando incomodidades.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 78,1% corresponde a comida y el 21,9% a bebida.
La carta y la factura: El
I.V.A se incluye en los precios de la carta y de la factura.
Comentario
final: Bien decorado e iluminado. Con cocina de excelente
calidad y elaboración en los primeros platos, los segundos gustaron
menos quizás por no haber elegido más variedad o por
no adecuarse lo pedido a lo tomado. Servicio inexperto en el maître
y en general en todos los camareros que nos sirvieron. La más,
atenta la camarera asignada a la mesa.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.