"Nico Reyes cocina sin artificios,
sin ruido... con buen producto, oficio y técnica. Cocina rica,
gustosa y para repetir.
Platos que parten de lo clásico y que afina con su técnica.
Así se
prepara nuestro comedor, con mesas bien puestas y todo listo antes de que
llegues. Al frente de la sala se encuentra Sergio y su equipo, cuidando el
servicio y los detalles para que te sientas cómodo desde el primer
momento."
(Información extraída de su instagram)
Fundado en:
Diciembre de 2025
Propietario:
La Embajada Restauración S.L.
Chef:
Nico Reyes
Jefe de sala:
Sergio Barcedo
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la comida es de 55,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en la zona norte de
Madrid cerca del Paseo de la Castellana. Otros
restaurantes
cercanos visitados por La Cofradía
Club del Tragón y que siguen abiertos son: Hevia
(cena 280), Villoldo
(cena 294) y La
Gaditana (cena 362).
Las cañas: Las tomamos cerca, en el restaurante
Makkila Serrano, en la esquina de Serrano con Diego de León.
Fueron tres vermús
y una caña sin alcohol. Nos pusieron de
aperitivo, despues de insistir,
daditos de queso y rodajitas de fuet. Nos invitó Antonio
de la Poza para celebrar su próximo cumpleaños.
Nombre: La embajada de Serrano. Aunque es un barrio de
embajadas, entre ellas la de E.E.U.U., no es por eso, sino como dijo Nico
cuando eligió el nombre "como soñar no cuesta, ¿por
qué no
abrir embajadas en otros barrios?"
Carta
en la web: Si, sin fotos.
Carta de
vinos en la web: Si.
Local: Está situado en la
esquina de las calles Serrano y General Oráa, en el mismo
edificio que el restaurante Hevia, visitado por la Cofradía
en junio de 2013 (cena 280).
La entrada está en el chaflán entre ambas calles. El local,
de 160 metros, es alargado, de forma rectangular y transcurre paralelo
a
la calle del General Oráa. La puerta se adentra en el local
medio metro, dejando espacio para que se plieguen las rejas que la
protegen.
Ese espacio previó está todo pintado de negro al igual
que las rejas, el marco que la rodea y las dos lámparas que
la flanquean. Encima está, sobre fondo marrón, el nombre
del restaurante en letras doradas. A la izquierda,
en
la
fachada, el logo y a la derecha un atril con la
carta. La puerta esta formada por dos hojas de cristal con tiradores
metálicos en forma de cuerda dorada. Una vez dentro el local
se extiende a la izquierda. En el lado derecho hay una pequeña
barra que está
separada por una barandilla del acceso al salón. Este se encuentra
unos escalones mas abajo, justo donde acaba la barra. La parte derecha
está destinada, al principio, a los aseos y al final a
la cocina, que está visible
al público. Las mesas se distribuyen en tres filas,
bajo las ventanas que dan a la calle, en el centro y junto a la pared
de la cocina y aseos. Hay
poco
espacio entre ellas dando la sensación, cuando están ocupadas
de estar todo muy abigarrado. Las mesas del centro se acompañan
por sillas modernas con respaldo y base acolchadas de color gris.
Las
de los
laterales, además de
las sillas, tienen sillones corridos junto a la pared, con el respaldo
y la base de tela acolchada de color naranja. Las paredes están
pintadas de color verde oscuro, salvo las que están en el
hueco de
las ventanas
que
son de
color
teja. Enfrente de estas hay un gran espejo para dar amplitud al local.
Los techos son blancos y el suelo de tarima sintética. La
iluminación
es correcta y viene de focos del techo. Las mesas son cuadradas,
de mármol verde jaspeado a juego con las paredes. Nos pusieron en
una mesa doble bajo una ventana a mitad del comedor, suficiente para
cuatro pero no apta para los cinco que inicialmente teníamos
pensado ir. No ponen manteles, si un plato para el pan. Las
servilletas son de tela blanca. La vajilla moderna y principalmente
blanca. La cubertería
normal, dorada. Ponen copas para el vino y vasos
para el agua.
El
local está completo.
Comensales: Raúl, Antonio de la Poza, José
Luis Barba, que nos dio la sorpresa, y Antonio Ávila. Faltaron
Antonio Arnaiz, Carlos, Justo y Ricardo.
Pan: Te sirven rebanadas de pan blanco y de centeno
a elección. Junto con el aperitivo
lo cobran a 2,50 € por
comensal.
Aperitivo:
Mantequilla de anchoas: Ponen un par de platitos con
una rodaja de mantequilla cremosa con sabor a anchoa. Por encima le ponen
cebollino picado. Estaba rica y muy suave.
A compartir:
Empanada
de Lucho rellena de carne cortada a cuchillo: Mas que
una empanada es una empanadilla. Ignoramos si "Lucho" se
refiere al nombre del creador de esta empanadilla o al de su contenido.
Las traen en una bandeja
dorada sobre una servilleta y acompañadas de un bol con
salsa chimichurri y una cuchara para servirla. El relleno, de carne
guisada con toques latinos, era denso y compacto. Gustó mucho,
estaba muy buena, con o sin salsa. Se pidieron dos
para compartir. Cada una la cobran a 7,00 €.
Sobao,
queso y anchoa: Los
traen en una bandeja blanca. Consiste en una base rectangular de
sobao pasiego sobre la que se colocan unos puntos de crema de queso
y se termina con un lomo de anchoa del cantábrico y cebollino
cortado. El sobao le da un toque crujiente y de dulzor que lo hace
diferente. Muy buena
la combinación. Pedimos dos canapés para compartir.
Cada uno a 6,00 €.
Pincho
de tortilla: Las
sirven en una bandeja blanca. Se trata de una porción de un octavo
de una tortilla grande. Está hecha con patatas y cebolla pochada.
Al parecer en su elaboración se usa
aceite de girasol, cosa que no me agrada, ya que el aceite de girasol
no es un jugo extraído de las pipas de girasol, sino un producto químico
procesado a partir de estas. A pesar de todo estaba buena y muy jugosa,
mejor de lo que esperaban algunos. Se pidieron dos, cada una a 4,80 €.
Principales:
Ternera
asada con puré de patatas: La carne se presenta
en un plato hondo sobre un puré de patatas y con su propio
jugo. Por encima unas laminitas de cebolla cruda y crujiente. Estaba
buena,
entre
bien
y muy bien. Se pidió un plato a 27,00 €.
Solomillo
de ternera, foie, puré de patatas y jugo de carne: Lo
sirven en un plato hondo blanco. Viene junto con una fuentecita de
patatas inglesas. En el centro, sobre el puré,
está la carne y alrededor su jugo. Por encima, cubriendo
al solomillo,
unas
láminas de foie a la plancha. Estaba muy bueno aunque el solomillo
no estaba al punto, como se pidió, mas bien pasado. Se echó de
menos algo más de foie. Se pidió uno a 28,00 €.
Merluza
a la gallega: La tren en un plato hondo. En la base unas
rodajas finas de patatas panaderas y sobre ellas una porción
de merluza coronada con un par de mejillones. La merluza está cubierta
de la salsa de pimentón que tambien se acumula en el fondo.
Los mejillones no forman parte de la clásica merluza a la
gallega y no le aportan nada. Estaba muy buena. Se pidió una
a 27,00 €.
Carrillera,
puré de boniato, cebolleta y vinagreta de apio e hierbas: La
sirven en un plato llano. En el centro está la carrillera sobre su salsa
con cebollita cortada en daditos pequeños por encima. Alrededor un circulo
de aceite y dos cucharadas de crema de boniato. Estaba bien. Se pidió una
a 28,00 €.
Postres:
El tiramisú de mamá Yoli:
Viene en un plato hondo. Tiene forma redonda y está cubierto
por la crema de queso sobre la que está espolvoreado el cacao. Está
hecho en honor a la madre del chef. Estaba muy bueno. Se pidió uno
a 9,00 €.
Tarta de queso (Mejor tarta de queso
con queso de Burgos 2021): Viene en un plato llano. A un
lado la porción de tarta con unas líneas de jarabe de frutos rojos
y en el otro una bola de helado con canela espolvoreada. No se cumplieron
las expectativas. Estaba buena, al igual que el helado, pero para
ser una tarta de queso premiada se esperaba más de ella. Se pidió una
a 9,00 €.
Cafés
e infusiones:
Se pidieron tres cafés, uno sólo, un bombón y uno cortado.
En la factura ponen uno solo y dos cortados. Los cobran todos igual a 2,60
€. No
pusieron nada para acompañar.
Vino:
Viña
Sastre, Rafael
Sastre 2023: Vino
tinto Roble con la denominación de origen Ribera del Duero,
de las Bodegas Hermanos Sastre (https://www.vinasastre.com).
Elaborado con uvas 100% Tempranillo. Permanece un mes en barricas
de roble francés y americano. El precio medio de venta
al público
en las tiendas es de 11,00 € cada botella. El restaurante la vende
a 25,00 €,
aproximadamente a un 125% más caro que el precio de venta
al público en un comercio. Estaba muy bueno. Nos bebimos una
botella.
Copas: No nos ofrecen chupitos. Nos tomamos unos combinados,
concretamente dos Beefeater con tónica, a 10,00 € cada uno, un Seagreams
con coca cola a 10,00 € y una copa de Baileys a 6,00 €. Nos pusieron para
acompañar unos cuenquitos de frutos secos y gominolas.
Servicio: El servicio es correcto pero muy lento,
quizás porque el restaurante estaba saturado. La mesa es adecuada para
los cuatro comensales pero, al estar junto a la pared te sirven a través
de los otros. No ponen mantel. Camareros uniformados.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, 173,60 €, el 82,1% son de la comida y
37,80 €,
el 17,9% de la bebida.
La carta y la factura: Los precios de la carta en
la web son los mismos que los de la factura. Los precios
incluyen el I.V.A, como debe ser.
Comentario final: Servicio correcto, algo lento.
Sin manteles en las mesas. Van uniformados. La mesa adecuada para los
cuatro comensales, insuficiente si llegamos a ser los cinco previstos.
La comida está buena.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.