Se trata de una Braserie con un amplio
horario, desde las ocho hasta las dos de la madrugada. Presenta una cocina
clásica, con toques franceses y modernos. Sirven desayunos, comidas,
cenas tapas y aperitivos. Dispone de varios salones y puede organizar
eventos privados y menús de grupos a partir de catorce comensales.
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 45,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: En el barrio de Chamberí, cerca
de la plaza de Alonso Martínez. Difícil
de aparcar.
Las cañas: Las tomamos en el propio restaurante.
De aperitivo nos pusieron un plato de aceitunas, muy buenas. Tomamos
tres cañas a las que, posteriormente, nos invitaron.
Nombre: Narciso. Ignoramos el por qué.
Carta
en la web: Tienen cuatro tipos de cartas, la principal,
la de desayunos, la de coctelería y la de picoteo. Incluyen el IVA
y no tienen fotos. Los precios de la carta en la web con respecto
a la física, sólo discrepan en uno de los platos de Hortensio.
Carta de
vinos en la web: No tiene.
Local: El local ocupa los bajos de un edificio
de principios del siglo pasado. La puerta de entrada es sencilla,
moderna, de color negro y acristalada
al igual que las cuatro ventanas de la fachada, dos a cada lado de
la puerta.
La sensación que da al entrar al interior es la de retroceder
en el tiempo a uno de los cafés clásicos de principios
del siglo XX. Ya en el interior, a izquierda
y derecha
hay dos comedores, en frente la barra del bar y detrás de esta, a
un
nivel
superior,
se distingue otro comedor. Las escaleras que llevan a este, hacia
arriba, también llevan hacia abajo a los servicios y a un reservado
con bar incluido. La decoración es clásica. Las paredes,
de color blanco, están llenas de cuadros, con retratos de
personas y por espejos. Estos últimos, junto con las ventanas,
tienen los marcos de color
negro y, aparte de difundir la
luz, dan más amplitud al local de la que tiene. Las paredes también
tienen
un zócalo a media altura de color negro. La barra de bar,
impresionante, es de mármol marrón. El techo es de
color blanco con molduras de escayola. La iluminación
viene de apliques en las paredes y lámparas
clásicas,
encontradas
en mercadillos
franceses, colgadas del techo. También contribuyen las luces
de la estantería para botellas que hay detrás de un
lado de la barra del bar y la indirecta
procedente de las molduras del techo. El suelo es de tarima en los
salones y de mármol en el bar. Las mesas son rectagulares
y pequeñas.
Están cubiertas por un mantel de cuadros azules sobre fondo
blanco. Las sillas son de madera con asientos y respaldos acolchados
tapizados
en color azul. Para aprovechar al máximo el espacio hay
sofás corridos delante de los zócalos y delante de
ellos se colocan las mesas. Están tapizados igual que las
sillas. Nos situaron en el salón que hay al entrar a la izquierda,
tras una cortina obscura. La mesa era pequeña ya para los
cuatro comensales que éramos y sin embargo estaba preparada para
los cinco que habíamos reservado. El
espacio entre mesas también escaso si bien, por la distribución,
sólo había una mesa junto a la nuestra. En el hueco
de la ventana estaban encajadas dos de las sillas y la mesa tenía
que moverse para acceder a dichas posiciones. La iluminación
de esta zona, en penumbra, no permitía ni leer la carta sin ayuda
del móvil. Se reclamó a la
camarera y al encargado que la subieran (presuponíamos que era regulable)
pero decían que no se podía aludiendo a que era un
sistema domótico
que controlaba el jefe. Tras insistir de nuevo
parece que se pusieron en contacto con él e incrementaron un
poco la
iluminación.
Las servilletas son blancas. La vajilla sencilla de loza blanca.
La cubertería
normal. Ponen vasos para el agua y copas para el vino. El
local estaba completo. Hay música de fondo y suena alto.
Comensales: Cuatro,
Antonio Arnáiz, Carlos,
Antonio de la Poza y Antonio Ávila. Faltaron Raul, Ricardo y Justo.
Pan: Te van sirviendo cuando lo necesitas. Son de dos
tipos, blanco y de semillas. Junto con el aperitivo cobran a 2,50 € por
comensal.
Aperitivo:
Taquitos
de queso crema: Son
unas pequeñas obleas de pasta crujiente sobre las que hay un
poco de crema de queso y unas semillas por encima. Escaso, prácticamente
un bocado, pero muy buenos.
Entrantes:
Espinacas, Aguacate,
Hinojo, Granada y Parmesano: La
sirven en una fuente blanca. Las hojas de espinacas se colocan al fondo
y por encima se sitúan unas láminas del queso parmesano Entre ambas
el resto de ingredientes. Un plato refrescante y muy bueno. Se
pidió uno a 12,00 €.
Alcachofas a la
plancha: No forma parte habitualmente de
la carta y viene en el apartado de sugerencias del día. Las
sirven en un plato hondo. En el fondo una salsa y sobre ella cuatro
porciones
de alcachofas, a la plancha, con cebollino muy picado por encima.
Estaban muy buenas ambas, la salsa y las alcachofas. Se pidió un
plato a 12,00 €.
Setas de temporada con
huevo: Las sirven en un plato hondo. Vienen con un huevo
escalfado por encima que se rompe y revuelve antes de servirlas.
Otro plato que estaba muy bueno. Se
pidió una ración a 14,00 €.
Principales:
Merluza con salsa bilbaína: La
sirven en plato llano blanco. La apariencia no era de merluza a la
bilbaína ya que venía sobre una cama de espinacas y con
otra salsa sin ajos. A pesar de todo, el plato estaba muy bueno. Se
pidió uno
a 21,00 €.
Magret de pato del sudoeste
de Francia: Los
traen en un plato llano blanco. En el lateral puré, y
bordeándolo unas porciones del pato en las que se aprecia la
piel tostada por fuera,
la capa de grasa y el interior poco hecho. Muy bueno, alguno dijo
que era el mejor que había comido en muchos años. Se
pidieron dos platos, cada uno a 21,00 €.
Arroz negro con calamares
y langostinos: Lo sirven también en un plato llano blanco.
Sobre el arroz vienen dos langostinos, pelados, que conservan la
cola y la cabeza. Los calamares están cortados en forma de aros.
Estaba bueno, lástima que estuviera pasado de sal. Se pidió un plato a 21,00 €.
Postres:
Souffle de chocolate: Lo sirven
en un recipiente pequeño tipo bol. En su interior, del tamaño de una
magdalena está el suflé, de color oscuro y con azúcar glas por encima.
Estaba bueno. Se pidieron dos, cada uno
a 7,00 €.
Cremoso de cheesecake: Lo sirven
de igual forma que el suflé. En este caso es una crema de queso sobre
galleta desmigada y con mermelada por encima. También pequeño pero
muy bueno. Se pidieron dos, cada uno
a 7,00 €.
Cafés
e infusiones:
Fueron cuatro bebidas invitación de la casa.
No ponen nada para acompañar.
Vinos:
Martín
Códax 2019: Vino blanco con denominación de
origen Rías Baixas. De las bodegas de Martín Códax,
(www.martincodax.com). Está elaborado
con uvas Albariño. Bueno. Pedimos dos botellas. El precio en
la carta de cada una de ellas es de 21,00 €. El precio aproximado
de venta al público en una tienda es de 10,50 €, por lo
que el restaurante lo vende al doble que el precio de venta en un comercio.
Ramón
Bilbao Crianza 2016: Vino tinto con denominación de
origen Rioja, elaborado en las bodegas de Ramón Bilbao (www.bodegasramonbilbao.es).
Variedad de uva Tempranillo 100%. Tomamos una botella a 20,00 €.
Bueno. El precio aproximado de venta al público en las tiendas
es de 8,50 € la botella. El restaurante lo vende a más
del doble del precio de venta al público en un comercio.
Copas: Invitaron a chupitos.
Servicio: Inicialmente correcto, posteriormente atento
y esmerado. Mesa muy pequeña para cuatro, incomodísima si llegamos
a ser cinco. Mal situada, encajada en el hueco de una ventana y siendo
necesaria moverla para levantarse o sentarse. Iluminación escasa,
estábamos casi en penumbras hasta que, después de insistir varias veces,
incrementaron
los lúmenes y la atención. Escasa distancia a la mesa
de al lado. Hubo alguna discontinuidad. Los camareros estaban correctamente
uniformados.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas
ni las copas, el 71,0% corresponde a la comida y el
29,0% a la bebida.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Local ampliamente aprovechado.
Mesas pequeñas. Decoración clásica. Iluminación
aparentemente correcta salvo en el salón asignado que, inicialmente,
era muy escasa. La comida, bien presentada y
correctamente elaborada, gustó mucho. Lástima que no acompañe
el entorno. El precio, alto, no estaba
acorde
con el espacio en el local. Quizás, para compensar, fuimos invitados
a las cañas, cafés y chupitos. En la factura y en la carta incluyen el
I.V.A.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.