"Situado en pleno
corazón de Madrid (Calle Montalbán, 9), Alabaster ofrece
un diseño armónico y desenfadado. En sus dos amplios comedores,
sus reservados y su zona de barra, está todo medido y cuidado
al detalle para dejar al cliente con la mejor sensación.
Su filosofía, su ambiente, su modo de entender la cocina. Alabaster
es todo eso. Y también su atmósfera. Su sala. Un espacio
acogedor comandado por Óscar Marcos y Fran Ramírez, los
jefes de sala, dos grandes y experimentados profesionales que junto a
un amplio equipo de sala y cocina esperan hacer las delicias de los comensales.
Viajar por nuevos vinos, descubrirlos y experimentarlos, forma parte
de la naturaleza
de nuestro restaurante. Siempre hemos creído en la importancia
de acompañar los mejores platos con grandes vinos. Por eso tenemos
una bodega cuidada y protagonizada por la mejor selección. Con
más de 1000 referencias de vinos y alrededor de 600 de ellas en
carta, en Alabaster encontrarás vinos singulares y especiales."
Uno de los socios también lo es del restaurante Alborada
de La Coruña, con una estrella Michelin.
El precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 60,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Zona centro, cerca de la Puerta de Alcalá.
Difícil
de aparcar.
Las cañas: Las tomamos en el bar ENOC de
la calle Alfonso XI. Fueron cinco cañas a 1,70 € y un
mosto a 2,50
€. De tapas pusieron un plato de ensaladilla rusa y patatas
fritas.
Nombre: Alabaster. Es el nombre, en inglés, del
alabastro. Según la RAE variedad de piedra blanca, no muy dura,
compacta, a veces traslúcida,
de apariencia marmórea, que se usa para hacer esculturas o elementos
de decoración arquitectónica. Se llama así,
quizás, porque los nombres de los restaurantes del grupo Alborada
tienen como seña de identidad la letra "A".
Carta
en la web: Si. Sin fotos y con precios con el I.V.A. En
la web se indica que tanto los platos como los precios son orientativos
en la web,
prevaleciendo
los de la carta física.
Carta de
vinos en la web: No.
Local: Está cerca de la Puerta
de Alcalá. La fachada es muy austera y no indica la presencia
de un restaurante, tan sólo el nombre,
inscrito sobre la puerta metálica de la entrada, informa
de ello. Interiormente, tras
bajar unos peldaños, se accede a la zona de la barra donde
se sirven tapas. En esta parte hay mesas altas con taburete y bajas
con sillas pero todas sin mantel. A continuación,
sin separación, se accede al salón.
La decoración,
sencilla
y
minimalista,
conserva las paredes en ladrillo visto pero pintadas de blanco. Al
fondo se encuentran los reservados, donde estuvimos en uno de ellos.
Tenía parte de las paredes con ladrillo visto blanco y parte lisa, pintada
de color gris azulado con algunos cuadros muy coloridos. La de enfrente
de la puerta estaba cubierta por maderas pintadas de blanco, del
mismo estilo que la puerta. La iluminación, desde el techo,
correcta para cenar, aunque con claroscuros. El suelo imita a madera
barnizada en tonos marrones. En la mesa, rectangular, nos
pusieron a tres en cada uno de los
lados más largos y a uno en cada uno de los extremos. Las
sillas con patas negras y tapizadas en color gris claro. Suficiente
sitio
para todos. El mantel y las servilletas eran blancos. La vajilla
y la cubertería modernas.
Copas para el vino, grandes las de tinto y más pequeñas las del
blanco. Vasos para el agua. El reservado adecuado para la cena.
El local estaba completo.
Comensales: Ocho.
Cuatro de la Cofradía Club del Tragón, Carlos, Raul, Antonio
Arnáiz
y Antonio Ávila.
Faltaron Justo, Antonio de la Poza y Ricardo.
Acompañantes: Nuestras esposas
Mercedes, Rosa, Palmira y Gloria.
Aperitivo:
No ponen.
Menú de Navidad 2018:
Consiste en tres entrantes para compartir
al centro de la mesa, dos medias raciones de platos principales y postre.
Incluye el pan, agua, café o infusión y de bodega vino
blanco y tinto. Su precio es de 60,00 € por
comensal.
Pan: Ponen una porción de pan de centeno, de
color oscuro, elaborado, según dicen, con agua de mar. Supongo que
el pan aguanta mucho o se traen el agua de mar para elaborarlo aquí.
Normal.
Entrantes:
Tosta de sardina ahumada
con queso de Arzúa, tomate confitado y cebolleta: Los
traen juntos y los sirven a cada uno en el plato. Sobre una tosta
fina
del tamaño aproximado al lomo de la sardina se pone el queso
fundido junto a la confitura de tomate y la cebolleta, encima el
pescado
ahumado. El queso de Arzúa está elaborado con leche
de vaca de raza rubia gallega, frisona,
pardo-alpina y sus cruces. El bocado está muy bueno, con
un ligero sabor dulce, espectacular la mezcla de sabores y el crujiente
del pan. Quizás,
algunas, un poco saladas.
Alcachofas fritas sobre
paté de
aceitunas: Las traen antes que las croquetas, saltandose
el orden del menú. Vienen en una bandeja y las sirven individualmente
a cada uno en su plato.
Son dos mitades de alcachofa frita con un poco de salsa por encima.
El jugo, de color claro, no aparenta ser paté de aceitunas,
sin embargo si tiene el sabor a olivas. Crujientes por fuera y blandas
por
dentro. Muy buenas.
Croquetas de jamón
ibérico: Igualmente las traen en una bandeja y sirven,
en cada plato, dos por comensal. Son de pequeño tamaño,
en forma de bola. Muy buenas.
Principales:
Merluza al vapor con
pilpil de lima limón
y espinacas: Lo
sirven en un plato llano. Se diferencian las tres partes. A un lado las espinacas,
salteadas al punto de sal, en el centro la merluza a baja temperatura,
con una cocción a 55º durante veinte minutos y al otro
lado el pilpil elaborado con el jugo de la merluza emulsionado con
aceite
de oliva,
zumo de lima y ralladura de limón. El propio aderezo hace de
cuenco para acoger un poco de salsa japonesa Ponzu, hecha de cítricos
y soja. Muy bueno, buenísimo, la salsa muy suave.
Canelón relleno
de pularda, foie y champiñón laminado: Lo
traen en platos individuales. En el centro, bañado por la salsa de
boletus, se encuentra el canelón. Por encima un chorreón del jugo
de la pularda y un poco de cebollino picado. Bueno.
Postres:
Milhoja de tiramisú: Los
sirven en un plato negro. Son dos obleas
rectangulares entre las que se encuentran bolitas de crema de
tiramisú.
Por encima lleva espolvoreado cacao y un bomboncito de chocolate negro
con forma de grano de café. Muy bueno.
Petit-fours variados: Ponen dos
bandejitas. En ellas hay dos tipos de pastelitos. El primero, con forma
de bola, es una magdalenita con ralladura de naranja. El segundo es
una porcioncita de chocolate con avellana. Una pieza de cada por
comensal. Estaban buenos aunque saben a poco.
Cafés
e infusiones:
Sirvieron cafés e infusiones.
Vinos:
K-Naia Magnum: Vino
blanco con denominación de origen Rueda. De las bodegas
Naia
(www.bodegasnaia.com).
Está elaborado
con uvas verdejo 85% y Sauvignon Blanc 15%. Almacenado en barricas 100% de roble
francés de tostado ligero y medio, sin crianza. Nos
servían
según
pedíamos.
Sierra Cantabria
Selección: Vino tinto con denominación
de origen Rioja. De las bodegas y viñedos Sierra Cantabria
(www.sierracantabria.com).
Elaborado
con uvas Tempranillo 100%. Seis meses en depósito
y seis meses en barrica de roble americano y francés.
Copas: No nos invitaron a chupitos. Pedimos unas copas
y preguntamos si podían hacer mojitos sin alcohol. Tras consultarlo
nos dijeron que no, por lo que pedimos sólo siete copas, ya que una persona
no toma alcohol.
Fueron
dos Baileis, a 4,50 € cada uno, un ron Brugal a 10,00 €, dos
Beefeater a 10,00 € cada uno y dos Puerto de Indias Strawberry a 10,00 € cada
uno. El camarero trajo una bebida de más y le dijimos que como tenía
alcohol no la queríamos. Insistió en dejarla en la mesa pero
la rechazamos y se la llevó. A pesar de todo, sin pedirla ni beberla, la
cobraron.
Servicio: Profesional, salvo por el incidente de las
copas. Los camareros van correctamente uniformados. La cena transcurrió
correctamente sin
retrasos.
Descuentos: No
hay descuentos.
La carta y la factura: El menú servido corresponde
al solicitado. La factura y el menú contienen
el I.V.A. incluido. En la factura figura una copa de más que no
se pidió.
Comentario final: El reservado del restaurante estaba
bien iluminado, suficientemente amplio y tranquilo. Comida bien presentada
y elaborada, de calidad y con platos muy exquisitos. Servicio
amable y profesional.
Error en la factura. Recomendable.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.