Calle: Cuesta de Santo Domingo, 5. Zona Centro.
Madrid.
Teléfono: 91
541 67 00
Web: www.melia.com/es/hoteles/espana/madrid/gran-melia-palacio-de-los-duques/restaurantes.html,
ya no activa.
Fecha: 28 de julio de 2017
CENA:
PRESENTACIÓN:
Cocina española y francesa.
"En el corazón
del Hotel Gran Meliá Palacio de los Duques se encuentra el restaurante
Montmartre. Un viaje a través de la gastronomía española
y francesa en el cual el vino es el
protagonista. Todas las regiones de los dos países vecinos se ven
representados y se unen
en este espacio único. Decoración refinada en el cual los tonos
dorados, rojos y negros
predominan y se complementan con cuadros y murales centrados en la Exposición
Universal de París.
Un nuevo concepto dónde se explora una cocina actual, combinando tradición
popular con
creación artística para ofrecer nuevos y emocionantes sabores."
( Información extraída de su página
web )
Fundado en:
2016
Chef ejecutivo:
Sergio Navas
Interiorismo:
Álvaro y Adriana Sans
No es la primera vez que hemos estado en un restaurante de los
hoteles Meliá, la Cofradía Club del Tragón
visitó
en 1996 el restaurante del hotel Meliá Castilla "La
Fragata", en la
cena Nº 72, en
febrero de 2013 el restaurante "Epoque", del hotel
Meliá Gran
Fénix, en la cena Nº 276,
y en octubre de 2014 el restaurante "La Albufera" de nuevo
en el Meliá Castilla en la cena Nº 296.
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 60,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en el
Madrid de los Austrias, cerca del Teatro Real, del Palacio Real,
de la Catedral de la Almudena, de la Plaza Mayor y de la Puerta del
Sol. Es una zona de difícil aparcamiento.
Las cañas: Se tomaron en la mesa. Fueron
tres, un tercio de Amstel Oro, otro de Bucler 0,0 y una Heineken
de barril. De aperitivo pusieron un recipiente blanco con tres apartados
que contenían respectivamente, patatas fritas, anacardos y avellanas.
Cada una la cobran a 4,00 €, con el descuento se quedan
en 3,20 € cada una.
Nombre: Montmartre 1889. Lleva el nombre del barrio de
Montmartre de París y del año en el que se celebró la Exposición
Universal de París.
Carta
en la web: No tiene.
Carta de
vinos en la web: No tiene.
Historia: "Este fascinante Palacio, ubicado sobre
el que fuera el Convento más
importante de Europa del siglo XIII, el Convento de Santo Domingo,
mantiene el carácter y
la elegancia de la estructura original de la residencia de los Duques
de Granada de Ega, así como un espectacular jardín
histórico." ( Información extraída de su
página web ).
Local: El restaurante se ubica dentro del hotel
gran Meliá Palacio
de los Duques. Dentro del hotel hay otros dos restaurantes más.
Hemos cenado en una terraza muy bonita dividida en tres zonas para
cada
uno
de
los
tres locales. La iluminación,
muy escasa, la proporcionan diversas lámparas de pie y unas pequeñas,
de leds, en forma de globo, sobre la mesa. Esta es redonda, aparentemente
de mármol, justa pero suficiente para los tres. Las sillas, de
terraza, son blancas y están acolchadas tanto en la base como en
el respaldo. No ponen mantel pero si servilletas de tela. Tanto
la vajilla como la cubertería son modernas. Ponen copas
para en vino y vasos en forma de copa sin pié para el agua.
Comensales:
Estuvimos tres, Antonio de la
Poza, Ricardo y
Raúl. Faltaron Antonio Arnáiz, Justo, Carlos y Antonio Ávila.
Pan: Pusieron de dos tipos, blanco
y con aceitunas y pasas. Bien. Junto con el aperitivo lo cobran a 2,50 € por
comensal. Con el descuento se queda en 2,00 €.
Aperitivo:
Crema de sandía
con queso y jengibre: Raúl la probó sin el
queso, que estaba en el fondo, en daditos. La esperaba más
fría. Agradable sin más. Es ideal
para aquellos que le gusta mucho la sandía.
Pan con
aceite: Lo
sirven en una tabla de madera. En el centro el pan y el aceite,
en cuencos, uno para cada uno. Estaba bueno
y algo picante, posiblemente Picual.
Entrantes:
Ceviche de mango y bogavante
gallego: Lo sirven en una especie de plato hondo,
moderno, de color blanco, con forma exterior redonda e interior rectangular.
Está bien,
más suave que un ceviche normal, con menos cilantro y distinto
por el mango. Se pidió un plato a 23,00 €,
con el descuento se queda en 18,40 €.
Ensaladilla
casera con toques de trufa: Lo
sirven en un plato semejante al del ceviche. Estaba salada y los
guisantes algo duros. La trufa cambia el sabor de lo que es una ensaladilla
y
para los tres nos resultó un plato fallido.
Se pidió una ración a 14,00 €. Con el descuento
se queda en 11,20 €. No figura en la factura.
Coca de foie gras y verduras
asadas: Los
sirven en una fuente transparente. Estaba bien, rica. Se pidió una
ración
a 18,00 €. Con el descuento se queda en 14,40 €.
Principales:
Cochinillo crujiente con toque de cítricos: Lo
sirven en un plato llano moderno. En el centro la porción de
cochinillo. Se acompaña con una ensalada
de escarola con granada, sin embargo la ración era pequeña,
como casi todo, y el resultado era regular. El cochinillo bien, sin
nada destacable. Se pidió un plato
a 28,00 €.
Con el descuento se queda en 22,40 €.
Jarrete de ternera confitado, salsa de vino tinto, mini verduras
y patatas soufflés: Lo
traen en plato llano igual que el anterior. En el fondo la salsa y
sobre ella el jarrete con sal gorda y cebollino por encima. A un
lado las
verduras:
zanahorias,
espárragos, brócoli y coliflor, al otro, en lugar de
las patatas soufflés, un puré de patata. La carta
no dice nada, pero el plato hay que pedirlo, como mínimo,
para dos personas. La ración
individual era enorme, todo lo contrario que el resto. Se pidieron
dos platos a 29,00 € cada
uno. Con el descuento se quedan en 23,20 €.
Postres:
Helados y sorbetes caseros: Lo
sirven en un plato de postre alargado. Son tres porciones de diferentes
helados, de
leche ahumada, de lima y de chocolate con frutos rojos. Aunque en
la carta pone que el coste es de 7,00 €, en la factura figuran
9,00 €.
Pedimos uno que con el descuento se queda en 7,20 €.
Créme brûlée
de café: Lo
sirven en un recipiente especial. Por encima lleva un helado
y granitos de café. Bastante buena.
Pedimos una a 9,00 €.
Con el descuento se queda en 7,20 €.
Cremoso de fruta de la pasión con granizado de whisky: Lo
presentan en un plato hondo blanco y moderno. No fue un postre muy
apasionante. Pedimos uno a 9,00 €.
Con el descuento se queda en 7,20 €.
Cafés
e infusiones:
Se tomó un descafeinado con hielo y una infusión. No pusieron
cucharilla para el café y se uso la de los postres. El azúcar
lo sirven en tres recipientes: blanco, negrita con terrones y
sacarina. No los cobraron, no figura en la factura.
Vinos:
Muga crianza
2013: Vino tinto con denominación de origen Rioja.
De las bodegas Muga (www.bodegasmuga.com).
Está laborado con uvas de la variedad Tempranillo 70%, Garnacha 20%, Mazuelo
7% y Graciano 3%. Criado durante dos años en barricas de roble. Bien.
Se pidió una botella a 31,00 €.
Con el descuento se queda en 24,80 €. El precio aproximado
de venta al público en una tienda, sin el descuento, es de 14,00 € la
botella, por lo que el restaurante lo vende aproximadamente un 120% más
caro que el precio de venta al público en un comercio.
Copas: No invitaron a chupitos.
Servicio: Irregular, a veces extremadamente amable
y otras despistado. El postre tarda mucho, mucho en venir, piden disculpas.
Se olvidan de la cucharilla en el café. Preguntan por la satisfacción
de la comida y al decir que no gustó la ensaladilla, no la cobran.
Descuentos: Al reservar a través de la
web del tenedor nos han hecho un descuento del 20% en la factura
ahorrándonos
39,30 €. Unos 13,10 € por comensal.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 82,2% corresponde a la comida y el 17,8% a la bebida.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido, como debe ser. No cobraron, quizás porque
no gustó, la ensaladilla y cobraron un postre, el helado, a 9,00 € cuando
en la carta ponía 7,00 €.
Comentarios: Al entrar dijimos
que el sitio era bonito y que habíamos oído que uno de
los restaurantes
lo llevan unos cocineros que salían en la televisión. Entonces
nos llevaron a ver el restaurante, que se llama Dos cielos,
y lo dirigen los hermanos Torres. Estaba bien decorado. A las cero horas
apaga la luz y nos ponen luces de mesa, dicen que no pueden
encenderlas.
A partir más o menos de este momento notamos que huele algo a tubería.
Como preguntaron en alguna ocasión que qué tal iba la cena y dijimos
que la ensaladilla estaba mal, hemos visto luego, en la cuenta, que
no la habían cobrado.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.