"Restaurante de cocina catalana en
el centro de Madrid con buen ambiente. La Huerta de Casa Ricardo es un
restaurante especializado en cocina catalana del centro de Madrid que pone
a disposición
de sus clientes una amplia y variada oferta gastronómica basada
en la utilización de ingredientes frescos de la mejor calidad. En
sus acogedoras instalaciones podrás disfrutar con tus amigos
y familiares de una velada muy agradable, saboreando auténticos
platos de la cocina catalana, como caracoles a la llauna o con ali i oli
y calçots (cebollinos a la brasa) con salsa Romanesco, entre muchos
otros. En La Huerta de Casa Ricardo también podrás disfrutar
degustando sus exquisitas recetas de bacalao, como bacalao a la leridana
(con frutos
secos y miel), bacalao al horno de carbón de encina, bacalao en
Xanfaira o bacalao con seta, entre otras opciones. ¿A qué estás
esperando para reservar mesa?"
El precio medio estimado por persona
en la fecha de la cena es de 35 a 40 €.
COMENTARIOS:
Las cañas: Las tomamos en la barra del
bar del restaurante. Fueron cinco y una sin alcohol. Sirvieron,
como aperitivo, embutido y picos. Picante y sabroso, muy bueno.
También pusieron variantes como acompañamiento de
la segunda ronda. Dijimos que las pasaran a la cuenta de la mesa
y al parecer se les
olvidó ya que no aparecen en la nota y tampoco consta como
invitación.
Nombre: Se combina dos historias que convergen.
Por un lado, La huerta de Lleida, era el nombre del restaurante de
donde proviene Valentín Botargues, el artífice de La huerta
de casa Ricardo, mientras que "Casa Ricardo" era el nombre del
restaurante que existía previamente en el local que hoy ocupa La
huerta de casa Ricardo y que conservan los familiares del anterior dueño.
Carta
en la web: Si, con alguna foto y precios con el I.V.A. incluido.
Carta de
vinos en la web: No.
Local: Está situado en la avenida Ciudad
de Barcelona, nombre acorde con el tipo de cocina del restaurante,
frente
a la basílica
de nuestra señora de Atocha.
La fachada, que da a tres calles, es de color granate
en su parte superior y forrada de piedra granítica en la inferior.
Las puertas y ventanas, de madera, están pintadas de blanco y encima
conservan, aunque restaurado, un cartel en el que se lee "CERVECERÍA
CASA RICARDO RESTAURANTE". Al acceder nos encontramos con la
barra de un pequeño bar. A la derecha, al fondo, unas escaleras
conducen a los aseos. Por la izquierda se entra al salón.
Se distribuye en dos espacios cuasi rectangulares aprovechando al
máximo el espacio
disponible. La decoración, moderna, es obra del estudio de
arquitectura corporativa "m+". Las paredes están
pintadas de color gris claro y sobre ellas hay varios cuadros decorativos.
La del fondo del
salón principal está pintada de negro con el nombre
del local, frases y algunos dibujos corporativos en blanco. La del
fondo del comedor
pequeño tiene dibujos parecidos pero sobre un espejo de marco
de madera pintada de blanco, a juego con los cercos de las ventanas.
La mitad inferior de las paredes conservan los azulejos primitivos
del
local. El techo es de color blanco. La iluminación
nocturna, muy buena, se consigue mediante bombillas individuales
que cuelgan
a diferente
altura con
su cable
negro, agrupándose varios de ellos en un único punto
y dando la sensación
de ser las patas de una imaginaria araña. El suelo imita a
tarima de madera oscura. Las mesas son cuadradas y agrupables. Las
sillas
rusticas de madera pintada de blanco con asiento de enea y con un
cojín de color gris a juego con las paredes. El mantel blanco y las
servilletas grises. La vajilla
también blanca y moderna. Copas de diferentes tamaños
para el agua y el vino. Nos pusieron
en una mesa doble alargada en el comedor pequeño junto a la
salida de la cocina. El espacio en la mesa justo, ya que se ocupan
las
cabeceras. La distancias entre mesas insuficiente.
El comedor
estaba
repleto.
Comensales:
Antonio Arnáiz, Justo, Raúl, Antonio de la Poza, Carlos
y Antonio Ávila.
Pan: Pusieron una cesta en el centro con seis bollitos
de pan. Era de miga densa y gomosa. No convenció a todos.
Junto con el aperitivo lo cobran a 1,50 € por persona.
Aperitivo: Un bol de aceitunas de distintos tamaños y colores.
Trajeron también un par de botellas, una de aceite de oliva virgen
extra arbequina y otra de vinagre agridulce "Sant Esperit", de uvas Cavernet
Sauvignon, ambas de la firma Oleic Bovera de Les Garrigues, Lleida.
Entrantes:
Alcachofas confitadas a la plancha: Se pidieron
dos raciones, en total seis alcachofas, una para cada uno. Las sirven
en un plato llano individualmente. Sobre una cama de patatas tipo
paja, muy
finas, ponen la alcachofa con sus capas totalmente abiertas en forma
de flor. Encima un poco de jamón cortado en trocitos. Estaba
muy buena y gustó mucho aunque la mayoría hubiéramos
preferido eliminar las capas exteriores más fibrosas. Cada ración
sale a 10,00 €, y
cada alcachofa a 3,33 €.
Calçots: Los sirven en una teja de barro donde
conservan el calor. Los calçots son
un plato típico de la gastronomía de Lleida. Consisten en una
especie de cebolla pequeña hecha a la brasa que se pela, se
moja en salsa y se come de un bocado. Se sirve con salsa Romesco. Se
suelen
acompañar
de un
babero, para evitar mancharse, y toallitas húmedas. Muy buenos,
riquísimos. La salsa no se queda atrás. Pedimos
una ración, doce unidades, a 18,00 €, cada
calçot
sale a 1,50 €.
Cargols a la llauna: Son caracoles cocidos en su
propio jugo sobre un recipiente metálico, originalmente una
lata, llauna, en catalán. Se presentan en el mismo receptáculo
donde se cocinan con un poco de aceite, ajo y perejil. Se acompañan
con salsa alioli. Estaban muy buenos. Se pidió
una ración, unos 64 caracoles,
a 20,00 €.
Platos principales:
Rabo de toro: No
figuraba en mi carta que ni en la web. Se presenta
en una fuente. Se pidió una
ración
a compartir entre dos. Meloso, muy bueno. Rico, rico. El plato sale
a 16,50 €.
Callos a la madrileña: Los
sirven en un recipiente de barro. No estaban mal, aunque pueden mejorarse.
Se pidió una
ración
a 9,50 €.
Rape a la plancha: Lo
sirven en plato llano. A un lado una patata cocida, cortada en varios
trozos, junto con un poco de salsa Romesco que se había solicitado, al
otro lado una rodaja de limón y en el centro la porción
del rape. Suave y tierno. Entre bueno y muy bueno. Se pidieron dos medias
raciones
a 10,00 € cada una.
Bacalao a la leridana: Lo
sirven en un plato llano blanco, grande. En el centro la porción
de bacalao y por encima la salsa de miel con pasas, avellanas, almendras
y alguna que otra ciruela. Muy bueno, buenísimo, el paraíso del
goloso. Se pidió media ración a 11,00 €.
Postres:
Higos a la crema: Se sirve en una copa de helado.
Demasiado dulce, no gustó. Se pidió uno
a 6,00 €.
Crema catalana: Se
presenta en un recipiente de barro con el azúcar quemado por encima.
Buena. Se pidieron dos postres a 5,00 € cada uno.
Crepe de manzana flambeada al brandy: Se
presenta en un plato llano de postre.
El crepe, mal doblado, parece estar flotando en el brandy. En lados
opuestos había un poco de crema de chocolate. Aunque
decían que venía
flambeado, se pidió que lo volvieran a flambear. Normalito.
Se tomó
uno a 8,50 €.
Copa de la abuela Teresa: Se
sirve en el recipiente que su nombre indica. Al fondo
crema catalana, sobre ella otra de chocolate y encima una bola de helado
de nata. Muy buena. Se pidió una a 6,00 € cada
uno.
Mel I mató: Lo sirven
en una pequeña fuente blanca. Es un típico postre catalán consistente
en requesón desmigado salteado con almendras y rociado con miel. A
pesar de las apariencias no es empalagoso. Buenísimo. Se pidió uno
a 6,00 €.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron tres cafés cortados, dos de ellos descafeinados, a 1,60
€ cada uno y tres infusiones a 2,00 € cada una. Pusieron unas chocolatinas
para acompañar.
Vino:
Tití 2012: Vino
tinto, reserva, con denominación de origen Priorat,
de las bodegas Noguerals (www.noguerals.com).
Se elabora
con uvas Garnacha, Syrah y Cabernet Sauvignon. Muy bueno. Pedimos
tres botellas a 18,50 €.
El precio aproximado de venta al público en
una tienda es de 10,00 € la botella, por lo que el restaurante
no llega a duplicar el precio
de venta al público
en un comercio.
Copas: Invitaron a chupitos. Se pidieron sólo tres.
Servicio: Rápido y eficiente. Nos atendió el
dueño. Nos asesoró bien en cuanto a las cantidades a pedir. Sirvieron
los entrantes individualizados y guardaron, para después, la parte
correspondiente a Carlos, que como siempre llegó tarde. Van uniformados.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 70,0% corresponde a comida y el 30,0% a bebida respectivamente.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido. La factura correcta, salvo que se les olvidó
incluir las cañas que tomamos en la barra.
Comentario
final: Restaurante principalmente de comida típica
catalana. Local agradable, luminoso con decoración moderna
con un toque vintage al mantener los antiguos azulejos del local.
Muy aprovechado el espacio con las mesas cercanas. Se puede elegir
entre
raciones completas
y medias. Presentación adecuada. Buena calidad en los platos.
Gustó
mucho. Servicio rápido y eficiente. El local estaba completo.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.