"En D’Fabula elaboramos extraordinarios pintxos
ideales para disfrutar de ellos a cualquier hora del día. Son una
buena opción para acercarse a D’Fabula y probar unos pintxos
deliciosos y distintos, y para hacerlos aún más apetecibles,
hemos preparado dos menús , uno cortito y el otro más largo
y variado, pero en cualquier caso dos buenas opciones a un precio ciertamente
atractivo. Los podéis consultar a continuación, a ver si
podéis resistiros…. De estilo retro, combinado con ciertos
retoques vanguardistas, el restaurante está dividido en dos plantas,
cada una con un ambiente diferenciado. La baja tiene espacio para 40 comensales,
además de
un salón privado para ocho personas. En la planta alta, hay una
inmensa barra donde degustar una completa selección de vinos, copas,
raciones y tostas de la casa, además de mesas para comer a la carta
con amplios ventanales que dan a la plaza. Mientras el tiempo lo permita,
también se puede tomar algo en su deliciosa terraza. Especialidades:
Arroz de carabineros. Ensaladas. Lubina braseada con zamburiñas.
Jarrete de ternera. Souflé de
praline con crema de leche merengada"
(Extraído de su página web)
Fundado en:
2009
Chef:
Ana Roldán (Mejor cocinero Madrid 2008)
Diseño interior:
Luis Llanes Terán
El precio medio estimado por persona
en la fecha de la cena es de 40 €
COMENTARIOS:
Entorno: En pleno centro de Madrid, a pocos metros
de la plaza Mayor y apartado
de las bulliciosas calles cercanas.
Las cañas: Las tomamos
en la barra del bar del restaurante. Fueron cinco, a 1,50 € cada
una. De aperitivo un pincho de tortilla de patatas.
Nombre: D'fabula.
El dueño quería que reflejase un buen estado de ánimo.
Inicialmente se sugirió una designación más coloquial,
pero, al ser mal sonante, se decidió por este.
Carta en la
web: Si, con algunas fotos y con precios.
Carta de vinos
en la web: No tiene.
Local: Ocupa la planta baja y el sótano
de un edificio de cinco plantas que se encuentra en la confluencia
de la plaza del Conde de Barajas con la calle de la Pasa. En dicha
esquina, haciendo chaflán, se encuentra una de las dos puertas
de acceso que tiene el local. Entrando por la otra, desde la plaza,
nos encontramos con una amplia barra en forma de ele. La parte más
corta se extiende hacia el frente y llega hasta la cocina que se
deja ver a través de una pared de cristal. El lado más
largo discurre paralelo a los ventanales que dan al foro y junto
a ellos se sitúan unas cuatro o cinco mesas. Al final de la
barra, frente a la primera puerta, están las escaleras que
bajan al comedor y a los servicios. El salón estaba vacío
y en desuso, por lo que nos colocaron en una de las mesas del bar
que ya estaban preparadas para la ocasión. La decoración
del local es moderna. Las paredes están forradas de corcho
pintado en tonos ocres, salvo tras la barra, donde prevalece el color
claro. La iluminación es desigual, buena bajo la barra, proporcionada
por lámparas que cuelgan del techo y pobre en el resto. Los
plafones metálicos decorativos, con forma de círculos
concéntricos, están situados en las paredes y aportan
una luz ambiental insuficiente. A este ambiente tenue contribuye
también el color marrón de techo y suelo. Las sillas
son de madera con el asiento tapizado en beige. Nos sentamos en una
mesa redonda y amplia, junto a una ventana y la puerta que da al
chaflán. La mantelería y las servilletas eran blancas.
La vajilla moderna, de porcelana blanca y marrón es de la
firma Leela Baralee. Las copas altas para el vino y sin pie para
el agua. Cubertería actual. Hay música de fondo.
Comensales: Seis,
Antonio Arnáiz, Antonio de la Poza, Carlitos, Raúl, Ricardo
y Antonio Ávila.
La cena:
El restaurante tiene
una amplia carta de pinchos de autor y dos menús de degustación
a base de ellos, uno corto y otro largo. Elegimos tomar el segundo, compuesto
por: tosta de salpicón de mariscos con mojo rojo, huevo + rotas
+ jamón, ensaladilla rusa frita, arroz negro con chipirones y
butifarra gratinada con tomate Concasse. También incluye una caña
de cerveza o una copa de vino. Todo por 15,00 €. Se pidió adicionalmente,
para cada comensal, el pincho denominado "Buenas noticias de nuestra
tierra", ganador del séptimo concurso nacional de pinchos
y tapas celebrado del 7 al 13 de noviembre de 2011 en Valladolid. Su
autor, el abulense David Méndez Sánchez, es el chef del
restaurante madrileño Loft 39. Se acompañó la cena
con vino, Camins del Priorat, y concluyó con postres y cafés.
Pan: No
pusieron.
Aperitivos:
Triangulitos
de queso manchego con picos. Se presentan en dos platitos.
Cada uno de ellos con cuatro porciones de queso con corteza incluida
y tres picos. Previamente se le advirtió al jefe de sala que
a uno de los comensales no le gustaba el queso. Normal, sin nada que
destacar.
Entrante:
Buenas noticias de nuestra tierra: Como se dijo,
este pincho es el ganador del concurso nacional de pinchos y tapas
del año pasado. Se presenta como si fuera un periódico
en miniatura, de unos diez centímetros de largo, enrollado y
sujetado por una goma. Se come todo. El envoltorio, imitando a papel,
esta hecho de pasta filo y oblea de arroz. Representa una portada del
periódico "El Norte de Castilla", de Valladolid, en
honor a ser la ciudad donde se celebró el certamen. En él
se pueden leer, entre otras cosas, referencias al concurso y muestra
una fotografía de una barra de bar con dos camareros preparando
pinchos tras el mostrador. Por dentro está compuesto de steak
de lomo y relleno de un helado de suero de queso tierno de cabra, mostaza
y miel. La goma es de gelatina de carne. La presentación es
impresionante. Es un pincho frio. El sabor agradable y algo picante.
Estaba bueno. Se pidieron seis. Cada uno a 3,00 €.
Menú largo
de pinchos:
Tosta de salpicón
de mariscos con mojo rojo: Lo sirven en una lámina
de pizarra. Sobre media rebanada pequeña de pan de molde, cortada
en forma rectangular, tostada y cubierta de mojo, se sitúan
de izquierda a derecha dos mejillones, una gamba o langostino y una
o dos rodajas de pulpo. Se riega con unas gotas de la misma salsa.
Muy buena presentación. Los mejillones no parecen naturales.
Agradable sin llegar a entusiasmar por su sabor. Por ese precio, calidad
más que aceptable.
Huevo + rotas
+ jamón: Un plato clásico servido de forma original.
En una bandejita blanca, un vaso de boca ancha, sobre una servilleta
negra. En la mitad inferior del recipiente, ocupando el fondo, las
patatas. Encima un huevo frito, sin terminar de hacer, coronado por
unas virutas de jamón y cebollino picado. Se acompaña
de unas láminas de pan crujiente pero sin tostar. Presentación
original y atractiva. Bueno, con ligero sabor a trufa. Las patatas
no parecían estar recién hechas.
Ensaladilla rusa
frita: Se sirve en un plato negro una bola rebozada, semejante
en forma a una albóndiga, pero algo más grande. Internamente
contiene ensaladilla rusa. Una gota de salsa brava decora el plato.
La ensaladilla muy normalita. Original la forma de servirla.
Arroz negro con chipirones: Viene en un cuenco blanco
que le da contraste. Se decora con una línea de ajiaceite, cebollino
y se corona con un chipirón. Bien de punto y de sabor. Muy bueno
el arroz, el chipirón algo seco y faltó en uno de los pinchos.
Butifarra gratinada
con tomate Concasse: En un platito blanco se sirve una porción
de pan de molde semejante al de la tosta del primer pincho. Esta vez
se cubre de tomate Concasse y se coloca sobre ella butifarra cortada
y gratinada con queso. Buena la presentación y el sabor. Una
combinación acertada.
Postres:
Zumo de naranja: En
un platito cuadrado blanco, entre una servilleta negra, se presenta una
copa grande de zumo. Aunque no estaba en la carta lo sirvieron. Se pidió uno.
Sale a 4,00 €.
Sopa de chocolate
blanco con torrija y helado de sorbete de frutos rojos: En
el centro de un plato hondo se sitúa una torrija de base cuadrada
y rodeada de crema de chocolate blanco sin cubrirla. Sobre ella, la
semibola de helado con las dimensiones justas para no sobresalir del
dulce. Se corona con hojita de menta. Bueno todo. Se pidieron dos a
7,50 € cada uno.
Soufflé de
praliné con crema de leche merengada: Se presenta en
plato hondo un soufflé de base circular y algo de crema de leche
merengada en el fondo. También se decora con la hojita de menta.
Bueno. Se pidieron dos a 8,50 € cada uno.
Espuma de
natillas con cremoso de galleta (María): Se sirve en
una copa de coctel, hasta el borde y con la repetida hoja de menta.
Va sobre una fuente cuadrada y se acompaña de dos galletitas.
Lo mejor la galleta. Decepcionó. Se tomó uno. Sale a
7,00 €.
Cafés
e infusiones: Tomamos cuatro cafés solos y un cortado
a 1,80 € cada uno. Normales. También se pidió un
poleo menta a 1,50 €.
Vino:
Camins del
Priorat crianza 2009: Tinto con D. O. Priorat, de las bodegas
de Álvaro Palacios. Al principio sabía algo fuerte, pero
a medida que se aireaba, se volvía más agradable. Se
pidieron dos botellas a 22,00 € cada una. En la calle se vende
en torno a 13,00 €.
Copas: No
invitan a chupitos.
Servicio: Servicio voluntarioso y algo despistado que
suple
su falta de conocimientos con su atención. Hubo ligero retrasos
entre el primer y segundo pincho del menú. Los camareros uniformados
y el jefe de sala con traje.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 71,4% corresponde a comida y el 28,6% a bebida.
La carta
y la factura: El
I.V.A 8% se incluye en los precios de la carta, como debe ser.
El menú incluía una bebida que no se tuvo en cuenta, ni en la
cena, ni a la hora de hacer la factura. Reclamada esta, se descontaron las
cinco cañas que tomamos en la barra, una bebida menos ya que eramos
seis los comensales.
Comentario final: Restaurante moderno que incorpora
platos innovadores. Iluminación escasa en las mesas. No hace uso
del comedor y utiliza las mesas de bar para este menester. Ningún
plato que entusiamara por su sabor, pero sí por su presentación.
Buena idea el menú de pinchos. Servicio sin experiencia. El restaurante,
junto a otros cinco de Madrid, tienen disponibles durante este año en
su carta, los pinchos ganadores del concurso nacional (Buenas noticias de nuestra
tierra) y regional (Planeta Marte).
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.