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La Cofradía Club del Tragón ha estado
en otros restaurantes del Grupo como en Edelweis en
la cena Nº 41, en
Principe y Serrano en
la cena Nº 64, en
la cena Nº 85 y en Casa
Arturo (Arturo Sagasta). Los dos primeros aún no pertenecian a esta empresa
cuando los visitamos. |
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Precio medio estimado por persona en
la fecha de la cena 25 €. |
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COMENTARIOS: |
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Nombre: NICOLASA. Le viene de su primera cocinera y
dueña, doña Nicolasa Pradera Mendibe.
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Historia: Nicolasa nació en Marquina (Vizcaya)
el día de San Nicolás de 1870, de ahí su nombre.
Trabajó como cocinera de 1890 a 1912 en el palacio Londaur y para
la familia Gaytán Ayala. En 1912 funda el restaurante NICOLASA
en la calle Alamar nº 4 de San Sebastián. En 1930 lo vende
y, junto a sus hijos, inaugura el restaurante ANDIA en la Concha. En
1933 publica su libro "La cocina de Nicolasa" con prólogo
del doctor Gregorio Marañón. El libro contiene las recetas
de Nicolasa Pradera y es un referente de la gastronomía vasca.
En 1940 se traslada a Madrid refundando el restaurante NICOLASA, inicialmente
en la calle Sevilla y posteriormente en su actual ubicación en
la calle Velázquez. Nicolasa murió en Madrid en 1959. El
restaurante original de San Sebastián cerró el año
pasado al jubilarse su último chef y dueño José Juan
Castillo.
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Carta en la
web: No tiene. |
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Carta de vinos
en la web: No tiene. |
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Entorno: En la zona norte de Madrid frente a lo
que en su día fue la sede del NODO. No hay problemas
para aparcar.
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Las cañas: Las tomamos
en el bar del restaurante. Una especie de típico pub inglés
con pequeñas mesas y sillas de madera. En las inmediaciones
de la barra las paredes están decoradas con hojas secas de
higuera china sobre fondo negro y en el resto con fotografías
de visitantes ilustres o conocidos. Tomamos seis cañas acompañadas
de patatas inglesas. Nos invitó la casa.
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Local: Se sitúa
en el semisótano del edificio que albergaba el restaurante
NODO, que visitamos en la cena Nº 138.
Se accede desde la calle bajando unos escalones. La puerta de entrada
es grande, de madera y de color verde. Encima,
en letras mayúsculas doradas, figura el nombre del restaurante.
Dentro, pasado el recibidor y tras una cortina roja, se encuentra
un amplio hall que distribuye las distintas estancias. A la derecha
está el guardarropa y el pasillo a los aseos, a la izquierda,
al fondo, el bar y enfrente, una mampara fija, de madera, que permite
ver el comedor a la vez que lo aísla. Franqueada esta, se
entra al salón. Es muy amplio y está dividido en dos
zonas a diferente nivel. La más elevada y pequeña se
encuentra al fondo, es de base triangular y tiene forrada la pared
de madera. La mayor, rectangular, se haya flanqueada a un lado por
la continuación de la mampara y por el otro por unos ventanales
con vidrieras. Las paredes, de color albero, albergan cuadros de
todo tipo además de motivos marineros y de caza. El techo,
las vigas y las columnas también están recubiertas
de madera dándole un aspecto bastante clásico. El suelo
es de moqueta roja. La iluminación es adecuada, se consigue
con focos empotrados y lámparas en paramentos y techo. Estas últimas,
atípicas, están decoradas con astas de ciervo. Las
mesas, cuadradas, con capacidad para cuatro personas están
ordenadas en forma matricial de 4x4 y permiten una fácil redistribución
según las necesidades. La distancia entre ellas es correcta.
Las sillas, con reposabrazos, son de madera tapizadas en cuero. Nos
sentamos en una esquina, en la única mesa redonda que, aunque
algo pequeña para los seis, fue la que elegimos. La mantelería
y las servilletas blancas. La vajilla moderna, de loza blanca con
líneas geométricas negras en el borde, fue la misma
durante toda la cena. Los salvamanteles de fondo blanco y borde granate.
El platillo para el pan metálico. Copas grandes para el vino
y pequeñas para el agua. Cubertería clásica.
Hay música de fondo a bajo volumen.
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Comensales: Seis.
Antonio Arnáiz, Antonio de la poza, Raúl, Carlos, Ricardo
y Antonio Ávila. |
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La cena: Teníamos
la idea, como siempre, de compartir los entrantes y elegir el segundo.
Nos habíamos informado que entre los platos más recomendados
y que había que probar estaban las alcachofas gratinadas rellenas
de txangurro y el bacalao Nicolasa. Además, la terrina de foie
al Armagnac con mermelada de higos parecía una buena opción.
Sin embargo el menú de temporada compuesto por espárragos
verdes a la plancha con crujiente, merluza a la donostiarra, solomillo
pata negra con salsa suave de mostaza y selección de repostería
de la casa por 27,86 € (25,80 € más IVA), era una tentación.
En principio pensamos en pedir las alcachofas y el foie como entrantes
y luego el menú. El jefe de sala, amablemente, nos sugirió sustituir
los espárragos por las alcachofas. |
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Pan: Ponen
dos bollitos, uno de pan blanco y otro con sésamo. El pan, el
aperitivo y los dulces para el café a 2,50 € por persona. |
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Aperitivos: |
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Queso blando
con aceite de hierbas. Se presenta en una fuente dos porciones
de queso rociadas de aceite con hierbas. Se acompaña con láminas
de pan tostado crujiente. Muy suave, cremoso y de sabor agradable.
Bueno. |
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Chistorra. En
otra fuente ponen seis piezas de chistorra tradicional. Ligera de grasa
sin perder el sabor. Buena. |
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Terrina de foie al Armagnac con mermelada de higos. En
un plato llano dos tajadas de foie, una apoyada sobre la otra. Entre
ambas la mermelada de higos. Al rededor, un rastro circular de Pedro
Ximénez. Acompaña una fuente con pan de molde semi tostado
cortado en cuadrados. El foie muy bueno y la mermelada extraordinaria.
Se pidió una ración a 21,06 €.
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Alcachofas gratinadas rellenas de tchangurro. Lo
sirven en plato llano de forma individual a cada comensal. Son dos
cogollos de alcachofa sobre los que se ha puesto centollo desmenuzado
y se han gratinado. Se decora con un chorreón de caldo y cebollino.
Buenas, tiernas y de sabor agradable.
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Merluza a la
Donostiarra. Se presenta en plato llano una porción
de merluza acompañada por una patatita cocida y rodajitas
de ajo frito. Se añade, a modo ornamental, unas láminas
de judía verde. La merluza fresca, muy buena. El ajo tostado
y crujiente junto con la textura y el sabor intenso de las judías
realzan el plato. |
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Solomillo "Pata
Negra" con cama de arroz al laurel y salsa suave de mostaza". En
un plato llano se sitúa el arroz y sobre él, la carne
cortada en trozos. Ambos están cubiertos por el jugo con un
ligero sabor a mostaza y nada picante. Se corona con unas patatas rejilla
y cebollino. El solomillo crujiente por fuera y poco hecho por dentro,
sencillamente delicioso, incluso sin aditivos. El arroz, de grano corto,
hace de vehículo a la salsa. Ambos buenos. La patata sorprendente
por su forma. |
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Postre: Una
selección de repostería de la casa por comensal. En un
plato se presenta una pequeña porción de tarta de trufa,
una bola de sorbete de frambuesa y un canutillo con natillas. Los diferentes
postres se separan por dos líneas de crema de vainilla y frambuesa
que, en forma de aspa, cruzan el plato. |
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Tarta de
trufa. Porción de tarta suave de chocolate. Más
consistente el exterior que el interior que es parecido a un mousse.
Se complementa con más chocolate, en polvo, en la parte superior,
y líquido, rociado por encima. Buena. |
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Sorbete de
frambuesa. Una bola. Bueno. |
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Canutillo relleno
de natillas. Son canutillos de hojaldre en forma de cono que
se rellena con crema de natillas. Buenos. |
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Cafés
e infusiones: Tomamos cinco cafés y un poleo menta.
Cada uno de ellos a 2,80 €. Se acompañó con un plato
con tejas de almendra y bombones de chocolate. |
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| Vino: |
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Arzuaga crianza
2008: Tinto con D. O. Ribera del Duero, de las bodegas del
mismo nombre ( www.arzuaganavarro.com).
Se pidieron dos botellas a 27,21€ cada una. Estaba bueno. En
la calle se vende sobre unos 16,10 €. |
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Copas: No
invitan a chupitos. Aunque si nos invitaron a las cervezas. Hubo una
ronda en la que se pidieron: dos combinados Beefeater con tónica
y otros dos Habana Club con Coca-Cola cada uno de ellos a 8,64 €,
una copa de licor de manzana sin alcohol a 3,78 € y un café vienes
a 5,40 €.
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Servicio: Muy bueno, amable y correcto. La cena transcurrió de
continuo sin ningún retraso entre platos. Los camareros y el jefe
de sala correctamente uniformados.
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La carta
y la factura: El
I.V.A 8% NO se incluye en los precios de la carta como debe de hacerse.
Hay una discrepancia en la factura: el menú cuesta 25,80 € y el pan
2,50 €, en la factura solo aparece el menú con un coste de 28,50 € y
no 28,30 € si se sumaran los dos. |
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Comentario
final: Restaurante clásico con decoración
añeja y recargada. Mesa ajustada por elección propia.
El local se encontraba semi vacío, tan solo estaba ocupada
otra mesa con un grupo numeroso de dieciséis personas. Los
precios de la carta son algo más bajos que en años
anteriores. Menú clásico con toques modernos. Productos
de buena calidad y muy bien cocinados. Buena presentación.
Servicio excelente.
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| Antonio Ávila . |
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PUNTUACIONES: |
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